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Hitori Macleod ❥~Solitaria hija de lo repugnante
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Hitori Macleod ❥~Solitaria hija de lo repugnante

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☤ Hitori Macleod ☤

Hitori Macleod
No.rmal
24 años
Enfermera en St. Iris Hospital
Japonesa y Escocesa
Mayoritariamente heterosexual
Sedateofobia: Miedo al silencio
Ligofobia: Miedo a la oscuridad.
ღ Descripción Psicológica
Toda su vida se basa en escapar de sus fobias. Frente a cualquiera normalmente se paraliza y ahoga de angustia, le cuesta varios segundos o minutos poder reaccionar débilmente a cual sea el estímulo o falta de que la llevó a asustarse. La mayoría de los veces la situación desencadena en un ataque de angustia o pánico -dos cosas completamente distintas, por si te estabas preguntado- que requieren tiempo para sobrellevar.
No se necesita mucho para asustarle, el titileo momentáneo de una bombilla de luz puede hacerle saltar o congelarse instantáneamente. Su reacción puede ir mucho más allá de sus fobias puntuales, es asustadiza por naturaleza desde pequeña, razón por la que probablemente desarrolló sus fobias en primer lugar. Un ruido fuerte, gritos inesperados, notando a una persona que no había sentido cerca inesperadamente, movimientos repentinos, alarmas de autos y muchos otros son causa de saltos o grititos bastante adorables pero horrorosos para la emisora.

Entendiendo los orígenes de Hitori, es fácil entender extrema la polaridad que existe en su comportamiento cotidiano.
Por un lado es una mujer dulce, completamente entregada a su profesión y sus varios hobbys. Adora a sus pacientes, les dedica un cuidado amable y muy meticuloso, se preocupa de aprenderse sus nombres e historias, conocer a las familias si tienen o bien proporcionar apoyo si el paciente se encuentra solo. A la hora de reaccionar y aplicar todo lo que aprendió en la universidad, es la primera en recordar absolutamente todo y ejecutarlo a la perfección sin titubear. -De algo que sirvieran las incontables horas de estudio extra a las que Ai, su madre, la sometió hasta que cumplió los dieciseis. Sus hábitos de estudio y su capacidad de aprendizaje sobrepasan las de la mayoría, algo que le ayudó mucho a titularse de enfermera tan joven.-

La responsabilidad con que ejerce su trabajo es admirable, sus compañeras no logran entender como logra maniobrar sus dos vidas tan caótica pero organizadamente. No llega tarde, si es que llega con resaca ningún paciente lo nota detrás de su genuina sonrisa, el inmaculado uniforme que luce orgullosamente nunca tiene una puntada fuera de lugar, cada llamado es respondido con la mejor disposición del mundo, sea un código rojo o un paciente postrado que necesita una bacinica.
Ha rotado por casi todas las especialidades sin realmente decidir en qué departamento prefiere instalarse para el futuro. Quizás, en eso, esta vida se parece a la otra que lleva.

Fuera de los confines del hospital, la mujer deja de lado todas sus tradiciones japonesas. La actitud correcta y sumisa heredada de su madre se dobla cual frazada y guarda pulcramente en los recovecos de su cerebro mientras su lado escocés parrandero toma el control de Hitori. Su desesperada búsqueda de un ser con quien enfrentar las noches que la acechan frecuentemente la llevan a extremos peligrosos, merodeando por lugares dudosos cuando la noche es vieja y las opciones se acaban.
Da rienda suelta a su lado oscuro y salvaje. Bebe como verdadera escocesa sin repercusiones la mayoría del tiempo, pone a prueba sus capacidades en los juegos de azar, billar y dardos. Sus encantos casi siempre son bien recibidos, con lo que Hitori responde seductoramente y logra su cometido. Con respecto a sus andanzas en el dormitorio, es suficiente decir que los años de experiencia han dado frutos en lo que a dar gusto se refiere.

Cuando la pesca de la noche ha sido infructífera siempre puede acudir a uno de los dos amigos que le quedan, el resto no soportó la frustración de no poder ayudarla. Es una noche tranquila y sin ningún compromiso, nunca aceptarían que su amiga se vendiera con ellos como lo hace con el resto. Hitori no acude a ellos si puede evitarlo, odia aprovecharse y cargar su peso en los hombros de alguien más.

Después de todo, ella sólo sirve para dar placer...
ღ Destrezas
♫ Su madre la obligó a tomar clases de lo que Hitori eligiera, por lo que sabe tocar varios instrumentos de cuerda: Piano, guitarra, bajo, violín y chelo. También tomó varias clases de canto, tiene una hermosa voz alta que suele calentar y poner en práctica para no perderla.
♥ Los años de actividad sexual regular le han proporcionado experiencia y conocimiento suficiente para satisfacer bastantes preferencias y fetiches distintos sin mucha dificultad
♦ Tuvo lecciones de natación y dibujo, aunque no los refuerza tanto como las otras habilidades que tiene podría ejecutarlos con resultados sobre la norma aunque no sobresalientes.
♣ Tiene un don practicado para los dardos, billar, juegos de dados y cartas. Son habilidades que nunca ha dejado de practicar, por lo que sólo mejora con el tiempo.

ღ Debilidades
φ Debido a su contextura es bastante frágil en lo que se refiere a recibir golpes o agresiones. Su cuerpo se magulla fácilmente y la recuperación tarda bastante por su mala alimentación.
φ Su reputación le precede en bastantes bares de New Glasgow, por lo que le es difícil pasar desapercibida en esos lugares.
φ Su mal hábito de fumar le da problemas al momento de correr por un tiempo prolongado.
φ No soporta las situaciones incómodas, siempre hará hasta lo imposible para solucionar o hacerla desaparecer.
ღ Descripción Física
Hitori es una chica bastante atractiva, sus rasgos delicados descendientes de su familia japonesa mezclados con el cuerpo carnoso de las mujeres nórdicas dieron como resultado una mujer pálida con un matojo de pelo liso y negro azabache de ojos azulinos que a veces, bajo la luz directa del elusivo sol de Glasgow, llegan a brillar de un color casi violeta.

Su contextura es bastante contradictoria, la voluptuosidad de su pecho nada tiene que ver con sus finas y flacuchas extremidades y tronco. No importa cuanto adelgace, su escote permanece casi demasiado prominente a pesar de las probabilidades. Claramente, la enfermera exprime su figura sin escrúpulos, usando escotes exagerados, poleras y pantalones apretados o faldas cortas.

Debido al hecho de que vive angustiada le es muy difícil comer. El nudo en su garganta es suficientemente grande como para impedirle tragar con facilidad, por lo que tiene muy mala alimentación. Es enfermera, sabe perfectamente qué cosas debe comer para mantenerse sana y lo intenta con colados de bebé y suplementos alimenticios. La energía que proporcionan los infinitos dulces que salen de sus bolsillos, carteras y mochilas son lo que la mantiene de pie durante sus turnos.
ღ Historia
La historia de Hitori comienza como muchas otras. Su madre, una joven estudiante de leyes japonesa de diecinueve años y un despreocupado escocés de veintiún años, quizás hasta más inmaduro que ella, se unieron en el bar que él manejaba una noche cualquiera, ambos escapando de la soledad de una vida aparentemente sin sentido. Ambos buscando en el otro la certeza que necesitaban para seguir batallando contra los implacables días que simplemente se negaban a mejorar.
El destino decidió que Hitori fuera su nueva razón para seguir adelante. Por vueltas del destino y coincidencias familiares, Ai, su madre, y Roger, su padre, convergieron en el nombre Hitori Macleod. La soledad fue la que los unió, por lo que decidieron honrarle con el nombre de pila de la chica. El apellido de Roger era otra cosa, debido a que Macleod significa "hijo de lo repugnante" sus padres estaban reacios a mantener semejante nombre en una pequeña niña. La tradición de mantener el apellido fue la única cosa en que los abuelos de la nena lograron ponerse de acuerdo entre la confusión de lo sucedido y el duro choque entre la cultura japonesa contra la escocesa. Fue así como nació Hitori Macleod, solitaria hija de lo repugnante.
Los jóvenes juraron darle a la niña una infancia feliz con padres que la amaban a ella, y se amaban entre ellos. Su hija no había llegado por casualidad y ambos lo sabían. Debido a esto, lentamente y por sobre todos los contratiempos, Ai y Roger aprendieron a amarse apasionadamente.

Los choques y diferencias entre ambas culturas y formas de vida son lo que más ha definido la historia y crecimiento de la enfermera. Mientras su madre terminaba de estudiar leyes y su padre manejaba el bar, intentaban criar a su hija de la misma forma en que los habían criado a ellos. Uno correteando entre los taburetes de la barra del mismo bar que ahora le pertenecía, jugando dados, cartas y dardos con los clientes regulares, mientras la otra atendía regularmente al colegio y la actividad extracurricular de turno, además de ayudar con las tareas de la casa.
Fue así mismo como criaron a su hija pese a la absoluta confusión de todos los miembros de la familia. De niña, Hitori pasaba todo su tiempo libre en el bar de Roger jugueteando entre las mesas y sillas, ganando, a sorpresa de todos, los juegos de dardos y cartas que le enseñaban. El colegio era sagrado, no había manera de que Ai la dejara quedarse en casa si su hija no se estaba muriendo. La hora de estudio antes de irse a la cama y sus horas de clases extracurriculares -piano, violín, bajo, canto, dibujo y natación dependiendo del año- eran necesarias si quería quedarse el resto del tiempo en el bar. Su niñez fue una mezcla absurda de disciplina draconiana y libertad casi absoluta.

Al llegar a su adolescencia Hitori era una estudiante destacada de su colegio, diestra en todas las actividades en que había empeñado suficiente tiempo, muy sociable, mal hablada, experta en preparación de bebidas alcohólicas y una mesera encantadora. A suerte de su padre, había heredado los genes alcohólicos de su familia nórdica, por lo que Ai no logró nunca darse cuenta de la veces en que su hija llegaba borracha a su casa del bar.
Los clientes regulares del pequeño y recóndito bar la vieron crecer año a año. Fueron testigos de sus primeros pasos entre sus piernas, las primeras palabras y subsiguientes groserías, el primer vaso que sirvió y el que bebió. Hitori los consideraba a todos su familia al punto que los invitaba a sus conciertos del instrumento de turno a fin de año. Todos estaban extremadamente orgullosos de ella y sus logros. Del dolor y la desesperanza había nacido una hermosa y talentosa mujer, carismática, graciosa, sensible y bien intencionada. Fue a los quince que la hermosa y prístina existencia sería manchada por el dolor y desilusión del punto débil de cualquier humano:

♡ El Amor ♡

Ya había decidido a qué se quería dedicar. Ai no la dejaría heredar el bar sin haber sacado un título, eso estaba implícito en los años de educación que insistió en aplicar. Es más, el hecho de que Ai la haya matriculado un año antes de lo habitual en el colegio y la haya hecho atender escuelas de verano para que la adelantaran de curso significaban que entraría a la universidad dos años antes de lo normal. Iba a ser una enfermera, adoraba a la gente, más aún cuando los podía hacer sentir mejor. Su enorme grupo de amigos pasaban la mayoría de su tiempo libre en el bar, al igual que Hitori. Con una mujer tan hermosa y amable, era imposible que nadie se enamorara perdidamente de su forma de ser, fue exactamente uno de esos amigos quien logró conquistarla.

No es necesario saber su nombre, basta con decir que nadie lo veía a la altura de la mujer que siempre llevaba bajo el brazo o de la mano. La desvió de sus estudios y deberes, incitándola a quedarse en el bar hasta tarde bebiendo en vez de llegar temprano a clases. Después de cierto tiempo, Roger comenzó a sacarlos del bar a cierta hora los días de semana, intentando devolver a Hitori a sus hábitos antiguos. No hubo caso. Comenzó a quedarse más y más noches fuera, preocupando de sobremanera a sus padres, incluidos los regulares del bar que ya tenían un plan de contingencia: Si esto no terminaba pronto, iban a tener una conversación muy seria con el jovencito.
Fueron dos años de amor desenfrenado, junto con una nueva irresponsabilidad que la sedujo casi tanto como el hombre desnudo que dormía a su lado. Se amaban. Habían hablado sobre su matrimonio, donde vivirían, a qué edad tendrían hijos si decidían hacerlo, los lugares donde viajarían después de graduarse. Él tocaba el bajo mientras ella cantaba y tocaba la guitarra. Tenían una cita con un tatuador, amigo de su padre, que iba a marcarles en las costillas un diseño que ella misma había diseñado. En retrospectiva, quizás fue mejor que le rompiera el corazón un par de semanas antes.

Se encontraban en la casa de una Hitori de diecisiete años, a meses de graduarse, acomodada entre los brazos del hombre con quien había hecho el amor hace minutos. Entre la calma del silencio y el misterio de la oscuridad, el chico rompió la calma:
"Hito... ¿Tu me amas?" La chica asintió ausentemente, más concentrada en el retumbar de su voz y corazón en el oído que tenía apoyado en su pecho. "De eso quería hablar..." La futura enfermera se incorporó y ladeó la cabeza en la oscuridad. El niño tomó su mano entre las suyas y la apretó levemente. "He estado pensando... La verdad, Hitori, es que no sirves para mucho más que esto." Con una de sus manos recorrió el colchón y la llevó a su espalda, tirándola hacia él para besarla apasionadamente antes de soltarla de manera un poco brusca. "Y eso ya no es suficiente. Me aburre estar contigo, eres demasiado... Buena." La inflexión en la palabra le dolió como mil cuchillos en el corazón. El bebé le besó la frente y se retiró de sus aposentos, dejándola completamente sola entre la oscuridad y el silencio de una pieza que se había convertido en mausoleo.

Fueron un par de horas de soledad entre la oscuridad y el silencio. Descubrió que odiaba el silencio. Le pitaban las orejas, aunque hubiera habido sonido no podría haber escuchado nada más que el tono agudo dentro de su cabeza. Ya no veía negro ni oscuro, sólo colores fluorescentes mutando de forma e intensidad frente a sus ojos, abiertos o cerrados. De un golpe, como si el dolor y las palabras del hijo de puta le hubieran llegado en ese momento, en un movimiento saltó a encender la luz y prender la radio de su pieza a todo volumen. Acto seguido colapsó sobre sus rodillas, tiritando como si se estuviera muriendo de frío y no de desilusión. No pasaron más de dos minutos antes de que sus padres corrieran a su cuarto y la encontraran a la mitad del suelo, desnuda y hecha bolita. No tuvieron que preguntar.

Las palabras susurradas esa noche se acomodaron como toneladas sobre sus hombros. Pasó un par de meses viviendo y cumpliendo mecánicamente todos sus deberes, graduándose con honores a pesar de sus años irresponsables. Sus padres no sabían que esperar cuando pasara su estado de shock, y los familiares adoptivos tomaron el dolor de su pequeña Hito en sus propias manos y se lo devolvieron al niño que le había arrancado las alas a su pequeño angelito. Si el corazón de Hitori nunca fue el mismo, la nariz del chiquillo tampoco.
El misterio se resolvió rápidamente, sus últimas vacaciones antes de entrar a la universidad fueron un desenfreno que nadie logró detener. La chica salía absolutamente todas las noches y recogía a alguien con quien se iba a pasar la noche. Nunca antes la habían visto beber ni fumar tanto. Nunca había estado con nadie más que el chico que le rompió el corazón, una gran diferencia a la puerta giratoria de hombres que producía cada noche. Ai y Roger estaban en una posición difícil, ellos habían hecho lo mismo y no sentían justo incriminar a su hija por hacer lo mismo. No significa que no lo hayan intentado. Hitori simplemente respondía con excusas, sus últimas vacaciones, sus primeros meses de universidad, la celebración de su primer año de universidad... Ni sus amigos ni sus padres adoptivos lograron disuadirla de su nueva encomienda. La mayoría se rindió, agotados de preocuparse por su seguridad. El resto estaba listo para recibir y ayudarla cuando pasara esa etapa tan auto destructiva.

La "etapa" ha sido de casi cinco años, no hay nada que indique un cambio en la actitud de la enfermera.

ღ Extras
♪ La música es una de las partes más importantes de su vida, no va a ninguna parte sin sus audífonos y mp3.
♫ El rock es su género de música preferido aunque escucha absolutamente de todo.
♥ Adora los animales de todo tipo. Le encantaría tener uno, pero casi nunca está en casa y no podría someter a uno a semejante soledad.
♦ Gracias a su crianza y herencia mixta, tiene un dominio fluido del inglés y japonés.
♣ Su color preferido es el negro.
♠ Adora fumar cuando sale en la noche. Durante sus turnos no le dan ganas ni lo haría por respeto a sus pacientes.
Físico: Miyaura Sanshio - Beifeng Han




Última edición por Hitori Macleod el Mar Jun 06, 2017 1:13 pm, editado 7 veces
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